10 ERRORES MAS COMUNES ENTRE LOS MOTEROS

Según la Organización Mundial de la Salud, los motociclistas son, junto con los peatones, los agentes de la seguridad vial con más vulnerabilidad de sufrir un accidente de tránsito en el mundo. La clave para que un motociclista evite ser víctima de uno de estos incidentes es practicar a diario unas técnicas de conducción efectivas que le permitan transitar por las vías de manera segura y responsable.

Y aunque los conductores de los vehículos de cuatro ruedas también cometen a diario garrafales errores que ponen en riesgo su propia seguridad y de quienes los rodean, estos cuentan en sus vehículos con mecanismos de seguridad activa y pasiva que hacen que el impacto de accidente no tenga las mismas y trágicas consecuencias cuando un motociclista sufre una caída, un golpe contra un objeto fijo o un accidente que involucre otros vehículos.

Para que esto no te pase, te contamos los 10 errores más comunes que cometen algunos motociclistas, sus consecuencias y la manera de evitarlos:

  1. No usar el casco de la manera adecuada: Muchos motociclistas no usan su casco de protección adecuadamente, ya sea porque simplemente no lo usan durante sus trayectos o porque no lo ajustan correctamente. Los riesgos al adoptar esta peligrosa práctica están en que este tiene 15 veces más posibilidades de morir o sufrir heridas graves en un accidente de tránsito que uno que sí lo utilice. Además, se somete a la inmovilización de su vehículo y a pagar una multa de tránsito.

  2. No conocer su motocicleta a profundidad: Recuerda que la conducción de cualquier tipo de vehículo es considerada una actividad peligrosa por las leyes colombianasPor eso, la recomendación es leer el manual del propietario de la moto antes de conducirla y así conocer detalles importantes de su correcto manejo (opciones de manejo, consejos para su mantenimiento y conducción, etc.).

  3. No realizarle mantenimiento a su moto: Muchos motociclistas olvidan la importancia de realizarle un mantenimiento periódico a su vehículo y es así como el desgaste prematuro de sus piezas y sistemas (frenos, llantas, suspensión, etc.) los induce a sufrir un accidente de tránsito.

  4. Conducir una moto del tamaño inadecuado: Conducir una moto más grande o pesada de lo que se puede controlar es un error de muchos motociclistas, sobre todo de aquellos que apenas están aprendiendo a manejar su moto. Lo más importante a la hora de conducir este tipo de vehículos es lograr que la postura del conductor y la distribución de su peso sean las precisas para tener una conducción segura. Para conocer más acerca de este tema, haz clic aquí.

  5. No usar el chaleco: el chaleco para motociclistas es de obligatorio uso entre las 6 de la tarde y la seis de la mañana con el fin de que el motociclista sea visto por los demás agentes de la seguridad vial. Aunque para muchos motociclistas esta práctica sea molesta, incómoda e incluso innecesaria, la recomendación es usarlo siempre. Si llevas acompañante, pídele que lo use también.

  6. No usar las luces: La premisa de los motociclistas debería ser, como decíamos en un artículo anterior “procurar ver y ser vistos” en todo momento. Por eso, usa las luces delanteras, traseras y direccionales de tu moto y revisa su buen funcionamiento diariamente. Así evitarás muchos accidentes de tránsito, sobre todo en las noches.

  7. Zigzaguear en la vía: Según el Código de Tránsito colombiano, los motociclistas no deben adelantar a otros vehículos por la derecha o por entre los vehículos que transiten por sus respectivos carriles, pues corren el riesgo de ser arrollados por otro conductor o sufrir una caída en la vía. Utiliza siempre la izquierda para adelantar y utiliza un solo carril en tus trayectos.

  8. Llevar sobrecupo: Llevar a más de un pasajero en la motocicleta es una práctica común entre muchos motociclistas, lo que conlleva a que los conductores puedan perder el control de su vehículo por el exceso de peso o caerse por la pérdida de equilibrio.

  9. Circular por zonas prohibidas: Transitar sobre las aceras, lugares destinados al paso de peatones y por aquellas vías donde las autoridades de tránsito lo prohíban es otro de los errores a los que se someten loas autoridades de tránsito. Evita circular por estas zonas, (a pesar de que el tránsito parezca pesado o no tengas por donde pasar) puedes atropellar un peatón o sufrir percances de esa índole.

  10. Conducir con exceso de velocidad: De nuevo, el llamado es para que los conductores reduzcan la velocidad de conducción. Aunque conducir una moto genera sensaciones de placer y adrenalina únicas, se debe tener precaución a la hora de conducir estos vehículos, porque los riesgos de caer o chocar contra un punto fijo son mucho mayores al aumentar la velocidad. Respeta los límites de velocidad de la calle o carretera donde no manejas y evitarás muchos inconvenientes. 

INFORMACIÓN EXTRAÍDA DE:

http://www.sura.com/blogs/autos/errores-motoclista.aspx

Técnicas de conducción: adiós al buen tiempo

¿No usas la moto porque hace frío o llueve? Pues precisamente ahora, con el tráfico congestionado a causa del mal tiempo, es cuando más ventajas pueden ofrecer las dos ruedas, siguiendo consejos para seguir rodando seguros....
Técnicas de conducción: adiós al buen tiempo
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A partir de octubre son muchos los motoristas que prefieren dejar aparcado su scooter o moto en espera de que vuelva el sol la primavera siguiente... Pero es precisamente cuando el tiempo se complica, y cuando también se pone mucho más difícil el tráfico, cuando podemos explotar mejor las ventajas de la agilidad o libertad de aparcamiento de las dos ruedas.

La primera «clave» para poder hacerlo es el equipamiento: pero basta una chaqueta técnica apropiada para ir protegido de los elementos, y hay prendas con Goretex, o similar, para todos los gustos (ya queramos algo muy «motero» o por el contrario una prenda más discreta y elegante). Un casco integral, que es nuestra recomendación para cualquier época del año, y unos guantes apropiados, y podremos seguir disfrutando de nuestro vehículo y nuestra libertad de acción.

Al haber menos horas de luz, nuestros indicadores nos ayudarán a ser vistos con más facilidad que en tiempo luminoso, pero las circunstancias nos obligarán a ser más prudentes y aumentar las distancias de seguridad.

 


Líneas blancas

Es nuestro enemigo número uno en seco, y cuando el agua hace acto de presencia debemos evitar en lo posible circular por encima de ellas. Algunos ayuntamientos usan pinturas antideslizantes, pero la mayoría de señalización horizontal sigue siendo resbaladiza en seco, y muy peligrosa cuando llueve. Los coches apenas lo notan, porque si uno de sus cuatro puntos de apoyo pierde adherencia apenas se aprecia en circulación normal, pero en moto la cosa cambia mucho y puede provocar fácilmente una caída. Lo peor son los pasos de cebra pintados enteros, por cierto ilegales: intenta trazar una trayectoria que sea recta entre las bandas blancas y girando justo en la esquina. Un ejercicio obligatorio al llover, pero que puede ser un buen «entrenamiento» en seco, es evitar siempre y a toda costa pisar las líneas blancas: flechas, líneas discontinuas…

Más «trampas»

Además de líneas blancas, hay muchos más riesgos en calles y carreteras: los peores son justamente esas señales que (generalmente por obras) han sido «borradas» con alquitrán negro. Pero tapas de alcantarilla, rejillas de respiraderos (metro, aparcamientos) y otros objetos metálicos, cuando están mojados también son «hielo», mucho ojo con ellos. Hablando del tema rejillas, fíjate cuando llegues a un semáforo en el suelo antes del paso de cebra, ya que algunas están puestas justo ahí, en una zona en la que hay que tener especial cuidado también ya que se quedan coches y autobuses parados, y si pierden aceite o combustible se acumula formando una capita que, con agua, es un barrillo muy resbaladizo, obviamente. Olvídate de apurar frenadas al final (corta antes) y nada de pasar por allí justo en medio del carril (siempre mejor a un lado).

Charcos y acuaplaning

Este fenómeno se produce cuando un neumático entra en una zona inundada y consiste en que el neumático «flota» por encima de la superficie y, al no tener contacto directo con el asfalto, la adherencia es prácticamente nula. Cuanto mayor sea la superficie del neumático, menor su presión de hinchado y mayor la velocidad, más posibilidades existen de que se produzca: por eso coches pequeños deportivos con mucho «calzado» lo sufren fácilmente, y en cambio las motos (zona de contacto muy pequeña) es difícil que lo sufran. Pero es mejor prevenir que curar: evita a toda costa pasar por donde veas agua encharcada (nunca se sabe qué puede haber debajo), mantén las presiones a sus niveles correctos y, si no te queda más remedio, reduce la velocidad y mantén el gas y la dirección sujetos firmemente mientras atravieses la zona inundada.

Neumáticos fríos

Hay muchas más cosas que hay que tener presentes cuando se conduce sobre dos ruedas en invierno: de entrada, cuidado con los neumáticos en frío, pues hasta que no hayas recorrido unos kilómetros y el movimiento los haya calentado, la goma tiene muy poco agarre; y eso sumado al estado del suelo (húmedo por el rocío por la mañana, o por la lluvia) hace que puedan patinar antes y de forma más brusca.

Ten cuidado porque motor, frenos (y piloto) se calientan antes que las ruedas: no busques límites antes de tiempo... Y el piloto también necesita ciertos cuidados: aparte de ir bien equipado para no pasar frío ni mojarse, cuidado siguiendo coches o camiones de cerca porque el agua que levantan ensuciará tu visera. Es mejor, como siempre recomendamos, circular por un lado, cosa que además te dará más visión hacia delante (más previsión).


El truco

Usa el freno trasero para «tantear» la adherencia: una de las claves para poder circular tranquilamente cuando llueve o hace frío es saberse capaz de frenar bien sin perder estabilidad. Obviamente es algo a lo que los sistemas de frenos con ABS ayudan muchísimo, pero por desgracia son minoría todavía; si tienes la suerte de llevarlo, de todas formas, tampoco te confíes demasiado o el efecto será contraproducente (exceso de confianza).

Si tienes frenos «normales» una ventaja que tienes es que puedes bloquear la rueda trasera, algo que si provocas tú puede servirte para tantear el agarre disponible de forma mucho más precisa, cuando le cojas el truco (pequeños bloqueos sólo). Con ABS, esa ayuda es importante porque permite comprobar el agarre (hasta dónde puedes frenar hasta que bloqueas y entra el ABS) con más seguridad e incluso usando el delantero.

No te olvides

Evita pasar sobre las líneas blancas, mejor dicho, evita que tus ruedas las pisen, cada día. Si practicas este «juego» normalmente, te saldrá fácilmente cuando llueva.

  • El suelo tiene más trampas a evitar, sobre todo con lluvia y frío: señales borradas con alquitrán (negro sobre blanco o amarillo), rejillas de ventilación, tapas de alcantarilla, manchas de grasa acumulada…
  • No llegues rápido a un paso de cebra o semáforo, si tienes que frenar fuerte allí (peatón presente o semáforo que pasa a rojo) es el peor sitio para hacerlo.
  • Cuidado con los charcos: las motos no sufren tanto «acuaplaning» como los coches, pero si ocurre es una situación realmente difícil de salvar. Y el agua puede ocultar un riesgo todavía peor.
  • Trata con mimo todos los mandos al rodar en agua, especialmente los frenos. Nada de brusquedades, siempre frenando «en dos tiempos» (toquecito leve para apoyar peso y más fuerte ya con apoyo) y con más apoyo del habitual detrás.
  • Mucha suavidad también, y ninguna prisa, a primera hora: las ruedas frías patinan mucho, y con el suelo frío tardan en coger su temperatura de trabajo.

Técnicas de conducción: Puesta a punto mínima

¿Te has ido «acostumbrando» día a día no revisar tu moto, y te has ido haciendo a que sea un auténtico desastre? Para evitarlo, lo primero, haz propósito de enmienda, y revisa semanalmente las presiones de los neumáticos.
Técnicas de conducción: Puesta a punto mínima

Haz la revisión siempre en frío y con un manómetro fiable, los «mamotretos» de las gasolineras mienten más que un portavoz político. Uno digital cabe en el bolsillo y es perfecto. Evitarás el rodar «remolón» en los giros, la poca precisión de dirección, y la falta de estabilidad en curva. Muchos de los problemas de «la moto» se resuelven así de fácil.

Comprueba, a menudo, la holgura de dirección: sube la moto al caballete central, cargando un peso atrás o subiendo a alguien, de modo que la rueda delantera quede al aire. Comprueba que la dirección gire libre y sin frenos o resaltes. Tira del eje de rueda, agarrándolo con las dos manos, hacia delante y atrás para comprobar que la dirección no quede suelta (serpentearía) o con golpeteos (vibraría en frenada), o demasiado dura por causa de unos rodamientos gripados o sin engrase (la moto «no gira»).

Vigila que el tacto de frenos sea constante. Si tiene aire en el circuito, quedará esponjoso y se hundirá hasta tocar con el puño, dejándote sin potencia en caso de necesidad. Un vistazo al ojo de buey de la bomba es imprescindible.

Comprueba antes de arrancar tu moto cada mañana sobre pérdidas de líquidos de freno, refrigerante o de aceite que puedan provocar una caída sobre tus propios pasos... No olvides ajustar los mandos: el del acelerador no debe tener más de un mm de juego muerto, la posición de las manetas debe casar cómodamente con los dedos, y la de los pedales... ¡ir como un guante!

En cuanto a las suspensiones, lleva a revisar tu moto si hace topes de horquilla o amortiguador, y también si ves que las suspensiones no tienen frenado o retención hidráulica y son ya «sólo un muelle».

 

Recuerda que:

1. Podemos tener la mejor moto del mundo. Pero sí los neumáticos están mal de presión «perreará» como un caballo cojo.

2. Los rodamientos de dirección en mal estado pueden ser responsables de falta de precisión de dirección, de agitaciones en frenada, de que la moto «no gire»...

3. El control del correcto estado del circuito de frenos y el suficiente grosor de sus pastillas es fundamental para una conducción segura.

Fallos habituales

*Ir acostumbrándose a que tu moto se haya convertido en un «cepo» por falta de mantenimiento.

*Pensar: «total, si no corro, da igual que tenga pocos frenos».

*Creer que incluso en una situación de apuro tu pericia puede compensar que tu moto esté mal.